Osteocondrosis: la “enfermedad personal” de la oficina

En el año 1900 había menos de 300 mil empleados de oficina en todo el mundo, y una “oficina” (o despacho) en aquel entonces consistía únicamente en una mesa y una silla. Los procesos tecnológicos, la gestión de colonias y el desarrollo del comercio exigieron cientos de miles de oficinistas y, hacia mediados del siglo XX, se consolidó la “cultura de oficina” mundial. Fue entonces cuando comenzaron a producirse en masa sillas baratas, que se convirtieron en un equipamiento obligatorio. Hasta ese momento, solo el 5% de la población mundial podía permitirse una silla.

La oficina moderna de una gran empresa reúne a decenas o cientos de gerentes que pasan entre 8 y 10 horas en sus escritorios y ordenadores: promueven marcas, buscan clientes y socios, generan beneficios para la empresa, ascienden en la carrera y… en el momento menos oportuno, tanto para la dirección como para ellos mismos, terminan de baja médica, reduciendo la rentabilidad general de la oficina. En la consulta médica se escucha el diálogo estándar:

— ¿De qué se queja?
— Me duele la espalda, doctor…
— ¿Desde cuándo comenzó?
— Hace unos años, pero no le presté atención. Ahora ya no lo soporto…

Lamentablemente, la osteocondrosis es una de las enfermedades más insidiosas, que se desarrolla prácticamente de manera imperceptible. Por eso tenemos cifras tan alarmantes: el 70% de la población sufre enfermedades articulares y el 80% tiene diagnóstico de “osteocondrosis”.

Principalmente, la osteocondrosis de la columna se desarrolla a causa de la hipodinamia: poca actividad física y largas horas sentado. La posición “sentada” es un shock para la columna y el organismo, pero la persona sentada frente a un ordenador es el sello de nuestra época.

Para cambiar esta situación y reducir el riesgo laboral nacieron la ergonomía y el coworking, se escribieron voluminosos estudios sobre la optimización del trabajo y del espacio de oficina. Sin embargo, el problema no se resolverá mientras no aprendamos a sentarnos correctamente y a cuidar nuestra columna y articulaciones.

Y aprender a sentarse correctamente solo es posible en una “buena” silla, cuya construcción distribuya adecuadamente las cargas funcionales sobre los músculos y reduzca la tensión en todas las secciones de la columna vertebral. Esta tarea solo puede cumplirla una silla de la marca KULIK SYSTEM, que cuenta con un sistema ergonómico patentado y recomendaciones profesionales de médicos especialistas.

Al comprender el valor de cada empleado, el gerente de oficina debería proporcionarle precisamente este tipo de silla como garantía de trabajo eficiente y rentable.

Estamos convencidos de que si en la descripción del puesto se añadiera la frase:
“Trabajas en una oficina moderna equipada con muebles cómodos y una silla individual de KULIK SYSTEM”,
¡a esa oficina llegarán los MEJORES!